Jose Obertin Espinal Lopez 20141010694
Stephen
Hawking
(Stephen William
Hawking; Oxford, Reino Unido, 1942) Físico teórico británico. A pesar de sus
discapacidades físicas y de las progresivas limitaciones impuestas por la
enfermedad degenerativa que padece, Stephen William Hawking es probablemente el
físico más conocido entre el gran público desde los tiempos de Einstein.
Luchador y triunfador, a lo largo de toda su vida ha logrado sortear la
inmensidad de impedimentos que le ha planteado el mal de Lou Gehrig, una
esclerosis lateral amiotrofia que le aqueja desde que tenía 20 años. Hawking
es, sin duda, un caso particular de vitalidad y resistencia frente al
infortunio del destino
El 8 de enero de 1942, en momentos en
que la capital del Reino Unido sobrevivía bajo la permanente amenaza de los
bombardeos alemanes, nacía Stephen Hawking en la ciudad de Oxford. Allí comenzó
a estudiar en el University College, donde se licenció en 1962 con los títulos
de matemático y físico. Por esa época era un chico de vida normal, cuyas
singularidades eran únicamente su brillante inteligencia y un gran interés por
las ciencias.
Pero en 1963, en el
transcurso de una sesión de patinaje sobre hielo, el joven Stephen resbaló y
tuvo dificultades para incorporarse. De inmediato se le diagnosticó un
trastorno degenerativo neuromuscular, la ELA o esclerosis lateral amiotrófica.
Los médicos supusieron que la enfermedad iba a acabar con su vida en pocos
años; sin embargo, se equivocaron. Naturalmente, la vida de Stephen no fue la
misma a partir de entonces, pero sus limitaciones físicas no interrumpieron en
ningún momento su actividad intelectual; de hecho, más bien la incrementaron.
Mientras cursaba su doctorado en el
Trinity Hall de Cambridge, se casó con Jane Wayline (1965). Tras casi
veinticinco años de matrimonio, en 1990 la pareja se separó y el científico se
fue a vivir con Elaine Mason, una de las enfermeras que lo cuidaba y con la que
cinco años más tarde contrajo matrimonio. Tras obtener el título de doctor en
física teórica (1966), su pasión por el estudio del origen del universo fue en
aumento, y sus investigaciones se centraron en el campo de la relatividad
general, particularmente en la física de los agujeros negros.
Ciertamente, Hawking no sólo es comparable
con Albert Einstein por
su popularidad: al igual que el formulador de la relatividad, Stephen Hawking
se planteó la ambiciosa meta de armonizar la relatividad general y la mecánica
cuántica, en busca de una unificación de la física que permitiese dar cuenta
tanto del universo como de los fenómenos subatómicos. En 1971 sugirió la
formación, a continuación del big bang, de numerosos objetos denominados «mini
agujeros negros», que contendrían alrededor de mil millones de toneladas
métricas de masa, pero ocuparían sólo el espacio de un protón, circunstancia
que originaría enormes campos gravitatorios, regidos por las leyes de la
relatividad.
Sus estudios sobre los mini agujeros
negros lo llevarían a combinar por primera vez la teoría de la relatividad y la
mecánica cuántica para resolver el problema de estudiar estas estructuras de
dimensiones muy reducidas y de densidad extraordinariamente elevada, sobre las
que no se creía que se pudiese obtener algún conocimiento. En 1974 propuso, de
acuerdo con las predicciones de la física cuántica, que los agujeros negros
emiten partículas subatómicas hasta agotar su energía, momento en el cual se
produce un estallido final. Hawking ha explorado asimismo algunas
singularidades del binomio espacio-tiempo.
En 1974 Hawking fue designado miembro
de la Royal Society y, tres años más tarde, profesor de física gravitacional en
Cambridge, donde se le otorgó la cátedra Lucasiana de matemáticas (1980), que
había sido dictada por Isaac Newton y que el profesor británico continuaría
ocupando en las décadas siguientes. Pero a medida que los logros intelectuales
y los reconocimientos se iban sucediendo en su vida (ha publicado multitud de
libros y recibido innumerables premios y doctorados honoris causa),
también avanzaba el proceso degenerativo de su enfermedad. Primero la inmovilidad
de sus extremidades lo llevó a depender de una silla de ruedas; después la
parálisis se extendió a casi todo su cuerpo y, a sus 58 años, sólo podía
comunicarse mediante un sintetizador conectado a su silla
Los agujeros negros
Eduard
Alexis Larrañaga*
Un
agujero negro es una región del espacio con una cantidad de masa concentrada
tan grande que no existe la posibilidad de que algún objeto cercano escape a su
atracción gravitacional. Ni si quiera la luz.
¿Qué
pasaría si una persona se para sobre la superficie de un planeta y lanza una
piedra hacia arriba?
Esta
subirá durante un tiempo y la atracción que sufre hacia el planeta, debido a la
gravedad, hará que caiga. Pero si se lanza con una velocidad suficientemente
grande, conocida como velocidad de escape, continuará subiendo y alejándose del
planeta por siempre.
El
valor de la velocidad de escape depende de la gravedad y de la masa del
planeta. Si tiene mucha masa, su gravedad es muy fuerte y la velocidad de
escape será enorme.
Un
agujero negro corresponde entonces a una concentración de tanta masa en una
región tan pequeña, que hace que la velocidad de escape sea mayor a la de la
luz.
Incluso,
si se enciende una linterna apuntando de manera vertical, el haz de luz será
afectado por la gravedad y no podrá escapar. La idea de los agujeros negros no
es reciente.
Las
primeras nociones surgen en el siglo XVIII, pero la Relatividad General de
Einstein, en 1915, hizo que empezaran a tomarse en serio.
En los
70, Hawking tomó como base estos estudios y logró una descripción de la
evolución de los agujeros negros desde la física cuántica.
*Profesor
investigador del Observatorio Astronómico Nacional.
La Teoría del Todo y singularidades
Leonardo
Castañeda*
Computadores
y celulares son desarrollos modernos producto de la mecánica cuántica, rama de
la física que describe los fenómenos a escalas subatómicas, y que ha
significado una de las mayores revoluciones en física del siglo XX.
Otra de
ellas es la Relatividad General, como es conocida la teoría de gravedad de
Einstein, que ha traído una visión nueva y geométrica de la gravedad. Es decir,
en la forma de medir tiempo y longitud gobernados por la gravedad,
enriqueciendo nuestro conocimiento con ideas como agujeros negros, teoría del
Big-Bang, agujeros de gusano y singularidades.
Todas
ellas provienen del estudio de una de las empresas más ambiciosas de la mente
humana: unificar en una sola teoría la ciencia que describe lo pequeño (como
átomos y núcleos) y la gravedad, que domina las escalas astronómicas.
Este es
uno los principales objetivos de la muy sonada por estos días Teoría del Todo.
En 1929, mientras observaba galaxias desde Monte Palomar (EU), el astrónomo
Edwin Hubble descubrió que éstas se alejan de nosotros con una ley bastante
curiosa: a mayor distancia, mayor velocidad.
Estas
observaciones obligaron a cuestionar que si el universo se está expandiendo, el
volumen de nuestra galaxia -la Vía Láctea- debió ser menor en el pasado.
Surgieron
inquietudes como: ¿Para qué época el volumen de nuestra galaxia era el de una
pelota de ping-pong? ¿Es posible que ese volumen haya sido nulo en alguna época
pasada? ¿Nos da el universo la posibilidad de indagar por el origen del espacio
y del tiempo?
Trabajos
realizados por Hawking y Roger Penrose utilizando la relatividad mostraron la
posible existencia de singularidades en el espacio y el tiempo. Una de las
características importantes de las singularidades es que, en estas, la Teoría
General de la Relatividad pierde todo poder de predicción.
El
modelo actual del universo, basado en observaciones, predice que en el pasado
todo estaba concentrado en una singularidad del espacio-tiempo. A partir de
este estado, y como consecuencia de un mecanismo físico, a la fecha desconocido,
y que llamamos la gran explosión (Big Bang), se formó el universo.
*
Profesor investigado del Observatorio Astronómico Nacional.
Radiación
y evaporación de agujeros negros
Los
agujeros negros, que nacen inmortales, también se pueden extinguir bajo los
efectos de la física cuántica. Es decir, pueden evaporarse y desaparecer.
El
paradigma de la relatividad general dice que los efectos de la gravedad se
pueden entender curvando el espacio-tiempo. Algo así como coger un balón y
colocarlo sobre una tela estirada. El balón, por su masa, la deforma (curva el
espacio y el tiempo).
Cuerpos
compactos, como estrellas de grandes masas al final de sus vidas, no solo
deforman el espacio-tiempo sino que pueden atrapar información, energía y
materia, llevándolas a una región sin regreso. En definitiva, forman un agujero
negro.
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